¡Nos vamos a la Radio!

Esta semana he recibido la confirmación: ¡vamos a la radio! Sí, a la radio. Mis alumnos y yo llevamos muchas semanas debatiendo sobre la crisis. Sí, sobre la crisis. Ahora bien, debatimos sobre cómo la infancia, esto es, ellos, viven la crisis. Para ello, hemos utilizado la documentación que tanto Unicef como Santillana han elaborado. Se trata de un proyecto amplio y ambicioso: un concurso de relatos y dibujos sobre las experiencias que la crisis dejarán en sus memorias, la de los estudiantes de segundo de la eso. 

Todos los chicos y chicas de mis cursos han realizado la actividad sobre deseos y necesidades. Hemos pensado juntos sobre los objetos que necesitamos, los objetos que deseamos. Hemos concluido que algunas “cosas” son importantes: la educación, la sanidad, la justicia, … Estos “cosas” se consolidan en derechos… Derechos que pueden verse deteriorados por la falta de presupuesto en los planes de los gobiernos. 

Todas estas conversaciones van a ser revividas en la Radio el sábado 23 de noviembre. Nos han invitado para que contemos cómo se sienten ellos,los niños, qué necesitan ellos. Es sorprendente escuchar sus discursos, sus ejemplos, su capacidad para observar la realidad y analizarla. Os invito a escucharnos. Seguramente, aprenderemos a mirar la crisis de otra manera.

Por cierto, la actividad educativa de Unicef y Santillana se denomina: Enrédate y el concurso finaliza el día 10 de diciembre. Puede ser una oportunidad para pensar y construir una nueva visión sobre la crisis. 

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Imagen tomada en una de las clases

Sobre la autovía que conduce a la utopía

“Es una pérdida de tiempo no hablar de nosotros”

Andrea Toribio

Reconozco que escribir esta anécdota no fue idea propia sino ajena. Andrea, una compañera de la universidad me sugirió que la narrara. Andrea tiene una sensibilidad especial y considero que… siempre acierta en sus propuestas. Así que, aquí, aquí está la historia.

Las clases suelen agotar, exasperar, cansar… pero, sobretodo, emocionar, transformar, crear y ayudarnos a volver a pensar… Puesto que creo que el valor de la educación tiene relación con todo esto: la emoción, la creación o el pensamiento, os cuento mi último ¿suceso? Ocurrió este jueves en Villa del Prado, provincia de Madrid (si, para todos aquellos que no conozcan en profundidad el territorio en el que vivimos, Villa del Prado es un municipio de Madrid y tiene más de 5.000 habitantes… según el camarero del bar en que desayuno algunos días) De repente, una de las clases de educación para la ciudadanía -sí, esa asignatura que pasará a ¿mejor? vida cuando la Lomce se apruebe de manera definitiva- transformó mi mañana. Espero que también transformará la mañana de mis alumnos y alumnas.

Ese día, el jueves pasado, compartía con mis alumnos algunas reflexiones sobre el concepto de Utopía. Si, reflexionábamos sobre problemas importantes. Esta es la finalidad de la asignatura. En cualquier caso, en un momento de la clase un alumno, ante la pregunta sobre qué significa la palabra “Utopía” sostiene: Autovía. En ese momento… se me ocurre buscar la palabra en el diccionario de la RAE. Si, pude hacerlo porque dispongo de una maravillosa pizarra digital… que, probablemente, no se utiliza demasiado. Bien, la definición es: ” Carretera con calzadas separadas para los dos sentidos de la circulación” Pensé: maravilloso. La utopía es una autovía o, mejor dicho, la utopía es una “representación de un mundo idealizado que se presenta como alternativo al mundo realmente existente” y, por tanto, para consolidar, encontrar o construir una utopía necesitamos autovías. ¿NO? Necesitamos un camino adecuado que pueda unir dos puntos diferenciados, distanciados en el territorio o en la imaginación. Por tanto, mi alumno me ayudó a comprender el concepto de una manera diferente: como si fuera una imagen.

http://pedrofernandofernandezperdices.net/wordpress

http://pedrofernandofernandezperdices.net/wordpress

Así, seguimos nuestra clase… pensando, reflexionando y buscando un camino que nos condujera, que nos llevara por alguna dirección. Pero, esta es otra historia u otra entrada en el camino.

Gracias Alberto por ayudarme a ser mejor docente y gracias por ayudar a los demás a comprender. Alberto podría ser un buen docente… o, mejor, un buen ciudadano.

Poesía… poesía. Homenaje a Rubén Darío.

Estabas alejándote tranquila

poesía, divina construcción enriquecida

que intenta explicar la melodía

del día, de la noche, de la vida.

 

Encuentro en cada verso una caricia

verdadera, primera, intensa y fresca

devuelves a mi espacio de tristeza

la profunda marca de la soledad eterna. 

 

Expresa la emoción del primer beso, 

muestra el enredado y tenso anhelo

de ser un gigante, para siempre

sabiendo que la muerte está presente.

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Vuelta a escribir… La esperanza

La ausencia de estos meses, tal vez un año, me ha permitido volver a tomar contacto con mi lectura preferida, la poesía. Así que, después de un largo tiempo… he decidido volver a escribir. Escribir es volver a recuperarse, yo lo necesitaba… Comienza una nueva época: desde ahora en adelante.

II
SALUTACIÓN DEL OPTIMISTA

Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda,
espíritus fratemos, luminosas almas, ¡salve!
Porque llega el momento en que habrán de cantar nuevos himnos
lenguas de gloria. Un vasto rumor llena los ámbitos;
mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto;
retrocede el olvido, retrocede engañada la muerte;
se anuncia un reino nuevo, feliz sibila sueña
y en la caja pandórica, de que tantas desgracias surgieron
encontramos de súbito, talismánica, pura, rïente,
cual pudiera decirla en su verso Virgilio divino,
la divina reina de luz, ¡la celeste Esperanza!

Pálidas indolencias, desconfianzas fatales que a tumba
o a perpetuo presidio condenasteis al noble entusiasmo,
ya veréis al salir del sol en un triunfo de liras,
mientras dos continentes, abonados de huesos gloriosos,
del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evocando,
digan al orbe: la alta virtud resucita
que a la hispana progenie hizo dueña de siglos.

Abominad la boca que predice desgracias eternas,
abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos,
abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres,
o que la tea empuñan o la daga suicida.
Siéntense sordos ímpetus en las entrañas del mundo,
la inminencia de algo fatal hoy conmueve la Tierra;
fuertes colosos caen, se desbandan bicéfalas águilas,
y algo se inicia como vasto social cataclismo
sobre la faz del orbe. ¿Quién dirá que las savias dormidas
no despiertan entonces en el tronco del roble gigante
bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana?
¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue músculos
y que el alma española juzgase áptera y ciega y tullida?
No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en polvo,
ni entre momias y piedras reina que habita el sepulcro,
la nación generosa, coronada de orgullo inmarchito,
que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas,
ni la que tras los mares en que yace sepultada la Atlántida,
tiene su coro de vástagos altos, robustos y fuertes.

Únanse, brillen, secúndense tantos vigores dispersos;
formen todos un solo haz de energía ecuménica.
Sangre de Hispania fecunda, sólidas, ínclitas razas,
muestren los dones pretéritos que fueron antaño su triunfo.
Vuelva el antiguo entusiasmo, vuelva el espíritu ardiente
que regará lenguas de fuego en esa epifanía.
Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros
y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora,
así los manes heroicos de los primitivos abuelos,
de los egregios padres que abrieron el surco pristino,
sientan los soplos agrarios de primaverales retornos
y el amor de espigas que inició la labor triptolémica.

Un continente y otro renovando las viejas prosapias,
en espíritu unidos, en espíritu y ansias y lengua,
ven llegar el momento en que habrán de cantar nuevos himnos.

La latina estirpe verá la gran alba futura:
en un trueno de música gloriosa, millones de labios
saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente,
Oriente augusto, en donde todo lo cambia y renueva
la eternidad de Dios, la actividad infinita.
Y así sea Esperanza la visión permanente en nosotros.
¡Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda!

Rubén Darío, Cantos de vida y esperanza (1906)

En defensa de la Filosofía

Un amigo me envío un correo que dice lo siguiente:

La Filosofía de nuevo corre riesgos y es necesario estar en guardia, especialmente ahora que se prevén, a corto o medio plazo, cambios importantes en los planes de estudios y en la estructuración de los distintos niveles educativos. 

El curso pasado, como informamos en su momento, ya se emprendieron algunas acciones: sobre el modo de confección del examen de la PAU, en la redacción de una carta al ministro, y mediante la incorporación de la Plataforma a la recién constituida REF (Red Española de Filosofía) y a dos de sus comisiones –adjuntamos la carta redactada por Esperanza en la que se explica este punto un poco más detenidamente–, pero es necesario continuar el impulso, en la medida de las fuerzas de las que dispongamos. 

Por ello os convocamos a una reunión de la Plataforma en Defensa de la Filosofía el jueves 13 de septiembre, a las 17:30 h. en el hall de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense. 

El orden del día previsto es el siguiente: 

1) Informe sobre las últimas actividades de la Plataforma.

2) Discusión sobre la situación actual y las acciones a emprender en el curso que ahora comienza.

3) Ruegos y preguntas

Os esperamos. Es muy importante que la Plataforma recupere el tejido social que tuvo en su momento, porque de lo contrario no podremos seguir adelante con las actividades.

Recordad en cualquier caso que podéis poneros en contacto con nosotros en la dirección de correo electrónico plataformaendefensafilosofia@gmail.com

Así que… invitados estáis a la reunión del día 13.

A Claudio Rodriguez, en mi memoria

Ajeno

Largo se le hace el día a quien no ama
y él lo sabe. Y él oye ese tañido
corto y curo del cuerpo, su cascada
canción, siempre sonando a lejanía.
Cierra su puerta y queda bien cerrada;
sale y, por un momento, sus rodillas
se le van hacia el suelo. Pero el alba,
con peligrosa generosidad,
le refresca y le yergue. Está muy clara
su calle, y la pasea con pie oscuro,
y cojea en seguida porque anda
sólo con su fatiga. Y dice aire:
palabras muertas con su boca viva.
Prisionero por no querer, abraza
su propia soledad. Y está seguro,
más seguro que nadie porque nada
poseerá; y él bien sabe que nunca
vivirá aquí, en la tierra. A quien no ama,
¿cómo podemos conocer o cómo
perdonar? Día largo y aún más larga
la noche. Mentirá al sacar la llave.
Entrará. Y nunca habitará su casa.


Enlace

Sin palabras.

Una vez más, no tengo palabras para describir las imágenes que comparto con todos/as vosotros/as